Posteado por: tornerosdelavalderia | 28 Marzo, 2008

Útiles de pesca

LA CAÑA

Potencia

Gama de peso que se utiliza para un rendimiento óptimo de la caña . Es esencial no sobrepasar el peso máximo indicado, a riesgo de romper la caña.

Acción

Se determina observando la curvatura que adopta lo caña cuando esté en tracción. Una curvatura sobre un tercio, sobre das tercios o sobre la totalidad de la longitud, define respectivamente una acción de punta, semiparobólica o parabólica.

Una acción de punta favorece una bueno reactividad en la clavada, así como una buena precisión durante los lanzamientos.

Una acción semiparabólica perdona las clavadas al tiempo que favorece lo sujeción del pez que ha picado.

Una acción parabólica (menas frecuente) permite pescar muy “fino”, puesto que la caña acompaña todos los cabeceos del pez.
Peso

Se expresa en gramos.

Composición principal

Se utilizan tres materiales principales: el carbono (ligero y resistente a la tracción), la fibra de vidrio maciza (muy sólida), la fibra de vidrio hueca (económica y tolerante) y la mezcla fibra de vidrio/carbono (composite, resistente y económica).

Número de elementos

Una caña está compuesta por lo general de varias partes que encajan unas en otras mediante diversos procedimientos.

Plegada

Se expresa en metros y determina la longitud de la caña una vez plegada.

Tipo de colocación del mango

Se trata del modo de ensamblado de los diferentes elementos de la caña.

Clásico: garantiza solidez.

Inverso: permite una buena continuidad de la acción así como uno recuperación automática.

Spigot: estético, permite una buena continuidad del diámetro de la caña.

Telescópico: los elementos se repliegan unos dentro de otros. La caña se monta desplegándolos. Las cañas llamadas “telescópicas” tienen la ventaja de ofrecer un reducidísimo tamaño.

Número de anillas

Son ellas los que guían el hilo a lo larga de la caña. Su número Varia en función de la longitud de la caña y de su uso. A mayor número de anillas, mejor guiado está el hilo.

Material de las anillas

LA CERÁMICA: buena relación resistencia/precio.

El OAL (óxido de aluminio): ligero y resistente.

El SIC (carburo de silicio): extremadamente duro.

El FUJI Sic: Muy buena repartición del calor alrededor de la anilla, evitando el calentamiento y desgaste del hilo.

Portacarrete

Los pasadores son ligeros permiten desplazar el carrete a lo largo de la empuñadura, asegurando el equilibrio perfecto del conjunto. Un sistema de cremallera fija rápidamente todos los carretes. Los porta carretes con tornillos aseguran uno fijación muy sólida.

Tipo de empuñadura

Los materiales utilizados paro lo realización de las empuñaduras de las cañas son generalmente la espuma y el corcho.

La espuma sintética es resistente y fácil de cuidar. El corcho más tradicional, asegura un agarre muy cómodo.

La empuñadura puede también estar recubierta de un simple revestimiento granulado antideslizante.

EL CARRETE

Peso

Se expresa en gramos.

Capacidad de la bobina

Se determina por un cierto número de metros en función de un diámetro de hilo dado (expresado en centésimas de milímetro).

Ejemplo: 200 metros de 30/100

Ratio

Define el número de vueltas de rotor en relación con un giro de manivela. Ejemplo: un ratio de 5:1 significa que, para un giro de manivela, el rotor da cinco vueltas.

Número de rodamientos

Un rodamiento de bolas reduce considerablemente los fenómenos de frotamiento y por consiguiente el desgaste: cuanto más solicitado esté el carrete, más rodamientos tendrá que haber.

Sistema de equilibrado

Elimina las vibraciones durante la recuperación.

Sistema antienredo

Evita que el hilo se retuerza sobre si mismo durante la recuperación.

Bobina suplementaria

Algunos carretes se venden con uno o varias bobinas suplementarias, lo cual permite tener a disposición varios diámetros de hilo distintos listos para su empleo.

Rodillo giratorio

Limita el desgaste del hilo al disminuir el frotamiento.

LA ROPA

Ya la orografía quebrada y empinada de los parajes montañosos a los que la sabia naturaleza hizo patria de ágiles cabras y ligeros rebecos pide estar en buena forma física, y aún más tener el pie seguro, si no queremos dejar la caña, o la cabeza, tronzada contra un risco. La ropa debe ser cómoda, amplia, que permita libres movimientos, y no olvidemos si visitamos la alta montaña llevar protección contra la lluvia y el frío, aún cuando el día amanezca soleado los cambios de tiempo por encima de los 2.000 metros de altura pueden ser amplios, y repentinos.

Los relativamente modernos vadeadores transpirables permiten caminar con ellos con tanta comodidad como con unos vaqueros de algodón, y no cabe duda de que suponen un gran avance cuando se trata de caminar varios kilómetros bajo un sol abrasador ascendiendo fuertes desniveles. En invierno y combinados con un interior en tejido polar también pueden ser suficientes como para afrontar sin miedo las bajas temperaturas de unas aguas que a principios de temporada son hielo y nieve apenas derretidos, pero en esas condiciones el neopreno no se hace tan incómodo como cuando ya el verano está bien asentado, e incluso puede resultar conveniente por su gran capacidad aislante.

No soy muy partidario de las clásicas botas de pesca, pues nos limitan el paso en multitud de puntos y obligan a lanzar desde puestos que a menudo no son los más idóneos. Aunque los arroyos de alta montaña no suelen ser muy profundos siempre encontraremos pozas excavadas por la fuerza de la corriente donde unos vadeadores hasta el pecho serán más prácticos.

Llevemos neopreno o tejidos transpirables, es importante que el calzado sea cómodo, resistente, más bien rígido, y con una suela a prueba de resbalones. Los vadeadores de calcetín suelen darnos en este punto ventajas con respecto a aquellos con bota incorporada. Las suelas de fieltro, mejor con clavos y con talón, son las más adecuadas en la mayor parte de las ocasiones, incluidas las placas de hielo que en la alta montaña a veces nos vemos obligados a cruzar. Sobre este punto tengo la experiencia cercana de un hermano que se rompió la muñeca, y menos mal que sólo fue eso, al resbalar en una ladera helada sobre la que yo, provisto de fieltro y clavos, acababa de cruzar sin problemas.

De cualquier forma, y aún con fieltro, la precaución no está de más. Más vale dar un rodeo cuando el paso directo debe hacerse brincando sobre peñas húmedas al borde del abismo, hay que seguir vivos para poder seguir pescando.

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